Jardin- MONET

jueves, 17 de noviembre de 2011

El retrato


La Enfermedad y la Muerte, en puro polvo
Convierten todo el fuego en que un día ardimos.
 

De aquellos ojos tiernos y fervientes

De aquella boca en la que se ahogó mi ser.
De aquellos besos fuertes como el díctamos

Y de aquellos transportes vivos como fulgores,
-¡Que me resta alma mia! ¡es espantoso

Un pálido dibujo a tres colores.

Que, como yo, muere en la soledad.

Y que el Tiempo, ese viejo calumnioso

Con su ala torpe hiere cada día.

Oscuro ejecutor de arte y de vida

No podrá nunca borrar de mi memoria

A la que fue mi gloria y mi placer

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